“Hay un tiempo en el que es necesario abandonar la ropa usada, que ya tiene la forma de nuestro cuerpo, y olvidarse de nuestros caminos, que nos llevan siempre a los mismos lugares.
Es el tiempo de la travesía: y si no nos animamos a realizarla habremos quedado, para siempre, al margen de nosotros mismos”
Fernando Pessoa

Las Tribulaciones de un Sanjavierino en el Ombligo del Mundo
Este nunca fue un espacio pensado para referir acontecimientos personales. Pero dadas las condiciones mundiales en las que distintos sucesos como el internet, y ahora también las “políticas sanitarias”, pueden relacionar de un modo tan directo dos regiones distantes unos 12000 kms como San Javier y la ciudad de México DF; me he decidido a escribir un poco sobre mi experiencia ante esta situación.
Creamos con la ayuda de algunos amigos este espacio en internet, desde la ciudad de México DF; un sitio en el que la gran diversidad de intereses de los Sanjavierinos pudiesen expresarse y ser mostrados. Ya se notaba la ausencia de esta confluencia. De este espacio de encuentro. De esta alegría de celebrar nuestras distintas maneras de reconocernos.
Este es, entonces, un ejemplo de esas relaciones, que dan frutos a mucha distancia. ¿Por qué dan frutos? ¿Y qué frutas son esas?
Ser y sentirse de un lugar es una emoción que va más allá de las asociaciones folclóricas o tradicionalistas. Nuestra cultura está en un remanso de renovación permanente y hay muchas emociones que quieren salir. Y a veces no nos alcanza la vida. O no encontramos ese lugar dónde decirlo. O nada más nos gana la timidez.
En mi caso, en el exilio voluntario y a su vez impredecible en el que mi personalidad me ha aventurado, conseguí hacer mas hondas mis raíces gracias a esta comunicación, a esta página.
Ese arraigo se manifiesta cada día en la energía vital que necesitamos, los que no estamos todavía en casa, para vivir en la distancia.
Atravesar distintos pueblos. Distintas costumbres. Distintos ojos. Distintas melodías y perfumes. Sintiendo en esa hondura el corazón firme en la tierra madre, y en el río padre; y de ahí la savia que da sentido a todas estas experiencias nuevas. De ahí esa fuerza para seguir.
Porque desde lo profundo, desde lo permanente de la amistad fraterna llegan miles de mensajes, de abrazos virtuales y otros no tanto, semblanzas, historias y largas mateadas atardecidas en la charla que la distancia no puede evitar.
Viviendo en México
Llegué a México por la invitación que un gran amigo chaqueño me hizo. Originalmente mi razonamiento fue el siguiente: Néstor, mi amigo, quiere volver a Argentina, y yo voy a ir a México a cubrirlo en su trabajo, cuando termine me voy de viaje a conocer el país y después regreso, en unos… 6 meses.
Pero esa no fue la realidad, por distintos motivos me fui quedando. Pero fundamentalmente porque es un pueblo con una gran emocionalidad humana. Enseguida me sentí como en casa.
Otra cosa que noté es que en México DF los Argentinos somos muchos, muchísimos. Para empezar lo que me sorprendía era que existen más restaurantes argentinos que restaurantes chinos. Después en una estadística descubrí que somos la primera minoría en el DF. ¡La Primera Minoría! Aunque el hallazgo más importante, yo creo, fue que en varias tiendas vendían yerba mate.
Una cosa interesante es que, aunque los Mexicanos no toman mate todos los días, en cada casa mexicana (es mi teoría sin exagerar) en alguna parte de la cocina hay un mate olvidado que alguien trajo de regalo; ¡y un kilo de yerba!. En el tiempo que llevo en México al menos me llevan regalados como 4 kilos de yerba añejada que nadie se tomó. ¡Ja! Y en realidad nadie toma mate por falta de costumbre…, porque bien que a todos les gusta el mate cuando ya esta preparado: ¡Con gripe porcina y todo!
Y como dije, me fui quedando, viviendo experiencias humanas, profesionales, y espirituales valiosas para mi. En un pueblo que me abrió su corazón con grandes amistades y la sensación de pertenecer por sobre todas las cosas. Hasta hoy.

La Chancha Overa
Se imaginan, entonces, con el tiempo que llevo en este lugar… las ganas tremendas, inexpresables y la añoranza cósmica, galáctica que siento por regresar a San Javier. Es gracioso, pero desde que empecé a hacer este blog mucha gente que está viviendo lejos de San Javier creía que yo lo escribía desde allí . O incluso algunos amigos llegaron a convencerse de que estaba radicado en distintos lugares… digamos imaginarios. (Córdoba, La Plata, Barcelona… Shangri La) Eso demuestra que podemos ser como una idea, o un fantasma, un recuerdo o un mito… y sin embargo acá estamos, escribiendo.
Podría decir que este blog fue idea mía, pero la verdad es que, aunque yo lo estoy ayudando a administrar no es un espacio personal, mío. Y tampoco quiero que lo sea. Muchos de los textos que se han publicado, y fotos, y videos han sido sugeridos por otros amigos de San Javier y de otros lugares. Y como hemos escrito en la presentación, esta es una base de datos y de opinión abierta que todavía necesita más aportes. Necesita que más gente se anime a contarnos su historia. Y en un futuro que se animen a ayudar a administrarlo, porque es un laburo grande también.
El otro ejemplo del que quiero hablarles empieza así: yo, después de una larguísima espera, tenía en mis manos el boleto de regreso a San Javier (bueno a Ezeiza); llevaba 2 años postergando mi partida. Digamos que desde que empezó a golpearme duramente la nostalgia empecé a postergar mi partida. ¿Los motivos? ¿Vale decirlo? Pues… económicos, profesionales, sentimentales y más. En fin, lo cierto es que ya tenía yo mi boleto ¿fecha? Mayo de 2009. Mmmm…
Entonces aparece en esta historia la que yo bauticé como “La Chancha Overa”. ¿Por Qué? Porque desde ese día todos mis amigos Mexicanos, y yo incluido por vivir allí, nos convertimos en TERRORISTAS PORCINOS.
¡En serio, en serio!. En el momento en el que nos decidíamos a viajar en todo el mundo los Mexicanos y provenientes de ese país fueron declarados de alta peligrosidad. El gobierno nacional lanzó una alerta fuertísima. Se cerraron todos los restaurantes, todas las escuelas, todos los museos, todos los parques temáticos, todas las bibliotecas, todas las exposiciones, todos los cines. Y se recomendaba no salir a la calle. Y yo, que era muy chiquito en la Argentina del 24 de marzo de 1976, me asomé a una avenida desierta de México 2009, en la que a cada rato pasaba una solitaria persona vestida de astronauta, y pensé: “esto me recuerda algo”.
Quiero ser bien especifico en esto: hay un virus que existe. Y según algunos sectores médicos podría ser peligroso, sobre todo si muta (cosa que aún no sucedió).
Aunque lo cierto es que la aparición del problema estuvo evidentemente manipulada por los sectores de poder político y económico:
-Los grupos comerciales, y me refiero a los grandes inversores mexicanos y multinacionales estaban enterados de los próximos acontecimientos; ya que de otro modo el mercado mexicano se hubiese desbarrancado, y probablemente arrastrado con él a las bolsas de otras partes del mundo (Tekilaso); producto de una inactividad de dos semanas.

-El presidente Obama estuvo en el país una semana antes exactamente, y una semana después el FMI prestó sin dudar a México 45.000 millones de dólares. Los cuales solo pueden autorizarse en caso de “Emergencia”. Nadie protestó, ni fue puesto en duda siquiera. (Y no parece estar destinado exclusivamente a ayuda sanitaria).
-Se lanzó una campaña mundial de, ahora si, terrorismo mediático. En todas las cadenas de TV, radio y periódicos se soltaron informaciones incoherentes y contradictorias que hicieron que las personas del mundo entero entren en pánico y salgan con barbijos, hasta en Malasya.
-El estado Mexicano declaró en ese momento 3000 muertos sospechosos de los que solo 50 son, hoy, por influenza A H1/N1.
-En lugares como Egipto los musulmanes (que no comen cerdo) aprovecharon la excusa para ir a matar todos los chanchos de los criadores cristianos, y se armó un despelote bárbaro.
-La mortalidad de la tal “Influenza” en México es varias veces menor que la de la desnutrición, en el mismo lapso de tiempo.
-Existían demasiadas manifestaciones planificadas para el 1 de Mayo en México DF
-Países como Argentina, que enfrentan una auténtica epidemia endémica causada por un virus probadamente más peligroso que el de la Influenza, encontraron en este brote el “chivo expiatorio” ideal para demostrar que el ministerio de salud está “preparado”. Y cerraron el aeropuerto para los mexicanos… Desconociendo que para esa altura Estados Unidos ya tenía un proceso epidemiológico (sin reconocer) probablemente más alto que México, para los que nunca se cerraron los vuelos. (Sigue resultando más fácil enemistarse con un país del “tercer mundo”, y con el cual no hay demasiadas relaciones comerciales “comprometidas”)
Es en este punto, y no antes, en el que empiezo a parecerme a Florentino Ariza. El personaje de García Marquez en aquella novela del “Amor en los tiempos del Cólera” Sí, a parecerme, pero no por otra cosa, sino porque estoy de un momento a otro aislado en una velada cuarentena. Lejos de mi tierra, y sin perspectivas de cuándo sería levantada esta veda. Ni de entender del todo de qué se trata esto de “La Chancha Overa”.
Al fin y al cabo con el cólera sabíamos que si poníamos 2 gotas de lavandina en el agua se moría el bicho. Pero con esto todo queda en la tenebrosa “duda”.
Y es cierto que existe un virus de la Influenza. Todos los años en el mundo muere muchísima gente (sobre todo de escasos recursos) por la Influenza. Y esta es una nueva “cepa”, y tanto revuelo se armó porque, aunque la enfermedad se cura, todavía no hay una vacuna para la nueva actualización mutante “H1/N1″ . Dicen que en 3 meses va a haber una. Y seguramente una empresa o laboratorio de medicamentos se va a hacer muy rico.
Pero lo cierto es que la alerta sucedida en México fue más bien un “toque de queda”, un camuflageado estado de sitio.

Volver a San Javier
Finalmente hoy 14 de mayo de 2009, después de 16 días de suspensión, se reabren los vuelos a Argentina en el aeropuerto Mexicano.
Quiero declarar públicamente que no conozco ni he conocido ningún caso de Gripe A H1/N1. Ni nignuno de mis amigos, conocidos, vecinos y demás han conocido uno.
Pensamos viajar a San Javier próximamente. Espero reportarme en el hospital Rawson a mi arribo a la ciudad para que puedan monitorear cualquier síntoma que hasta hoy no se ha manifestado. Y, aunque mi estado de salud es óptimo, la intención es mantener fuera de cuestión cualquier “duda”.
Estas son las graciosas circunstancias que nos atañen a los, por ahora, terroristas porcinos. No quiero despedirme sin antes citar a un conocido físico alemán:
¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.
Albert Einstein, (1879-1955)