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Otra forma de mirar a San Francisco Javier

El siglo XVIII se caracteriza por el agravamiento de la guerra contra el indio en la frontera de Santa Fe… …en las primeras décadas del 1700 la situación adquiere una gravedad inusitada… …la convulsión se extendió a toda la pampa argentina, los ataques se verificaron en Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán y Salta.

Francisco Barrera al referirse a la capacidad militar de los Mocovíes y Abipones había expresado “si todos los guerreros Abipones hubiesen fallecido a excepción de sólo diez, con esto hubiese bastado para tener a todo el país sobre armas…”

“…La Reducción de San Javier fue fundada en1743 por el Padre Francisco Burgués. Diversas circunstancias impulsaron su instalación, dos resultan fundamentales:

1) el decurso de la guerra contra el aborigen;

2) el abandono de Santa Fe por parte de la administración central de Buenos Aires…”

“…Al referirse a este acontecimiento Burgués escribe “á 27 de junio pudimos salir para la nueva fundación. Salimos con el señor General (Francisco Antonio de Vera Mujica), que iba con sus soldados y peones, el Padre Núñez y yo. Llegamos al pueblo viejo de Santa Fe, que dista del nuevo como diez y ocho leguas, y allí cerca de una loma limpia se hizo la población” (Furlong, 1938, pág. 25)…”

“…El acta del Cabildo expresa que se colocó “…en la capila por patrono, a San Francisco Javier, y poniéndole por nombre al expresado San Javier…”

“…A los tres meses de instalada la reducción se incorporó voluntariamente el cacique Cithaalín (hermano del asesinado Ariacainquín, y furtivo vengador, por años, de éste), lo que demuestra el éxito obtenido por los misioneros, que fue mucho más contundente que el que habían logrado los militares por la fuerza de las armas. En pocos meses los sacerdotes consiguieron lo que no pudo la violencia en doscientos años de historia…”

(Historia de la fundación de Reconquista. Capítulo II. Prof. Edith Gabriela Gallagher.)

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Declaraciones del cacique Ariacaiquín:

“…los españoles son hombres falsos, tienen de cierto buenas palabras, pero sus sentimientos nos perjudican… han engañado en demasía a nuestros antepasados, su amabilidad era una traición y una amistad simulada, pues sólo trataron de hacernos esclavos y matarnos a azotes y, como si nosotros no fuéramos seres humanos como ellos y no tuviéramos entendimiento, nos emplearon como bestias de carga. (Si) nosostros quedábamos postrados bajo la carga, colocaban la carga sobre algún otro y nos dejaban tirados en el campo y perecer de sed como animales. Desde esos tiempos nosotros no hemos podido aguantarlos y los hemos perseguido como nuestros peores enemigos hereditarios…”

(Florián Paucke, 1943, pág. 9)

El San Francisco, El San Javier

Basílica de San Francisco Javier - Navarra

Francisco nace en el año 1506 en el castillo de Javier, que era uno de los puntos defensivos principales del reino de Navarra, hoy norte de España. Tras la invasión del reino de Castilla (España Meridional) en 1512  a Navarra, el castillo es demolido, la familia exiliada, y dos de sus hermanos condenados a muerte (posteriormente indultados). Unos años después Francisco va a estudiar a París filosofía y al licenciarse ejerce como maestro. Es en esa época, 1529, que conoce a Iñígo de Loyola (San Ignacio de Loyola), un estudiante que incluso había batallado contra la propia familia de Francisco, al pertenecer al reino vecino; motivo por el cual estaba entre otras cosas rengo. Con el tiempo se hacen íntimos amigos, e Ignacio inicia a Francisco en el camino de entrega de su vida al desarrollo del espíritu; una nueva vida dedicada a predicar la humildad, evangelizar  y atender a los más necesitados. En 1934 fundan “La Compañía de Jesús”. Y de allí en adelante Francisco de Javier se dedicó a realizar largas misiones como evangelizador.

Según cuentan ciertas versiones, su vida de noble, y posterior Filósofo graduado, contrastaban con su nueva vida de misionero. París es una ciudad que históricamente ha fortalecido el ego de sus estudiantes, en particular el de un noble sin dificultades para desarrollar su ambición. Sin embargo el suyo no sería un camino común.

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Luego de la fundación de “La Companía” Francisco, habiendo tomado los votos en Mortmartre, parte a pie con sus compañeros, atravesando los Alpes, hasta Venecia; donde pensaba encontrarse con Ignacio y viajar a Jeruslaem. No es posible realizar el viaje porque Turquía declara la guerra a la ciudad. En junio de 1537, Francisco es ordenado sacerdote por el obispo de Vicenza. Y se dirigen con Ignacio a Roma para lograr que el Papa aprobara la “Compañía de Jesús”.

La austeridad de vida y la formación intelectual de los primeros jesuitas les hizo famosos y admirados en toda Roma. Por eso, el rey de Portugal Juan III y su embajador pidieron al Papa Paulo III que enviara a algunos de ellos a las misiones portuguesas de la India.

El 7 de abril de 1541 Francisco partió a la India, ese mismo día Javier cumplía 35 años.

…Francisco estuvo dos meses mareado. En el golfo de Guinea les sobrevino una larguísima calma chicha que los tuvo anclados varias semanas. Con el intenso calor del verano, los víveres se corrompían y agusanaban, el agua se pudría y los enfermos yacían en la bodega. Pronto se propagó entre la tripulación el escorbuto y luego la peste…

(El Mundo de Javier – Una Visión del Siglo XVI a través de la vida de San Francisco Javier)

En 1543 Francisco recorre distintas localidades y poblados de toda la península de la India, cuidando enfermos y predicando. En 1545 arriba a Madrás, donde se encuentra el sepulcro de Santo Tomás apóstol. La comunidad cristiana de Madrás le donó una reliquia que habría pertenecido al apóstol, y que luego siempre llevaría consigo. Después se embarca a Malaca, ciudad real de Malasia que en ese tiempo era un importante puerto portugués. Durante año y medio recorre varios puntos del archipiélago de las Molucas.

Cuentan que la respuesta evangelizadora fue buena en algunos poblados, incluso existieron algunos conversos. Su principal problema era la frontera del idioma ya que existen cientos de dialectos en cada pequeña región asiática.

En 1548 Francisco regresa a la India, visita Ceilán, permanece varios meses en Goa y planifica su viaje a Japón. El 15 de agosto de 1549  desembarca en Kagoshima e inicia su recorrido por varias regiones de Japón.

“…Son los japoneses más sujetos a la razón de lo que nunca jamás vi en gente infiel; tan deseosos de saber que nunca acaban de preguntar y de hablar a los otros las cosas que respondíamos a sus preguntas…”

Comenzó a predicar en la calle, pero luego prefirió el trato personal, en los domicilios, mediante conversaciones y disputas, en las cuales va apreciando la profundidad del alma japonesa.

(El Mundo de Javier – Una Visión del Siglo XVI a través de la vida de San Francisco Javier)

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En 1550 recorre Hirado y Yamaguchi. En 1551 llega a la capital japonesa, Miyako (Kyoto), para solicitar al emperador permiso para predicar. Ante la negativa de ser recibido, regresa a Yamaguchi, donde puede predicar el cristianismo.

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1552

Tras regresar a la India, planifica su viaje a China, país que castiga con la pena de muerte la entrada de extranjeros, pero que Javier considera la clave de la evangelización de Oriente. En abril, tras ser nombrado Provincial del Oriente de la Compañía de Jesús, parte para Malaca, donde tiene un duro enfrentamiento con Álvaro de Ataide, capitán mayor, quién le impide que viaje a China como enviado del rey de Portugal. Privado de las garantías que Javier pensaba que le facilitarían su entrada en China, no abandona el proyecto y parte el 17 de julio. A finales de agosto llega a la isla de Sancián, donde espera tener oportunidad de atravesar las puertas cerradas de China y llegar a Cantón.

En esta espera le sorprende la muerte…

(diariodenavarra.es)

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Playa de la Isla de Sancián en la que San Javier murió

La Reducción de Mocobíes de San Javier

Introducción

Si repasamos la historia de San Francisco Javier nos sorprende el contraste de su vida y las ideas aparentemente diferentes que hemos creado de este santo tan familiar y sin embargo tan desconocido para nuestra cultura.

También es interesante ver que a medida que el cristianismo ha ido “evangelizando” cada rincón del planeta cada cultura fue haciendo propia una imagen de esa fe cristiana. Y también el sentido de su culto.

Una característica del ser humano es que la conexión con el fenómeno espiritual es siempre íntima y diferente.

No podemos generalizar la fe, la devoción, ni la creencia. Y aunque el proselitismo espiritual, al igual que el político, crea mucho daño hacia la fe; ésta sigue su camino y acaba hermanando comunidades y pueblos muy diferentes. Como es el caso de San Francisco Javier.

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Apropiación, Comunión y Sincretismo

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‘Tas igualito que antes

pegáito a la paré,

quemadito parejo,

sin cansarte, de a pie.

¡No de balde sos indio

mocobí, San Javier!

Al fundar la reducción de San Javier varios conflictos políticos y económicos se buscaban resolver desde el punto de vista de la conquista y los conquistadores. Pero, al mismo tiempo, varios conflictos internos a los conquistados buscaban respuestas. Las diferentes vertientes étnicas Guaycurúes estaban ya en crisis desde que su mapa, su percepción del universo, y por lo tanto de la cosmogonía original había sido alterada. Esa es la auténtica herencia de las guerras “centauras” del siglo XVIII. La más arriba citada declaración del cacique Ariacaiquín lo deja claro:

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“…no hemos podido aguantarlos y los hemos perseguido como nuestros peores enemigos hereditarios…”


Y esa incomodidad no era solo una incomodidad superficial, sino que llegaba a lo más profundo, lo más interno de las comunidades. Los Mocobíes y Abipones  fueron víctima de traiciones, pactos a medias, hostigamiento; incluso llegaron a ser tropa mercenaria al mando de los distintos caudillos regionales del virreinato. Hacía más de un siglo que no tenían paz. La seguridad de la armonía interna de su comunidad se había roto hacía tiempo.

Ahora la actitud del “blanco” había cambiado. Al menos eso parecía.

El año anterior había accedido al poder el Teniente de Gobernador Francisco Javier de Echague y Andía (¡qué casualidad este nombre! – nota del autor), quien logró obtener la paz con Mocovíes y Abipones. Para ello impulsó una estrategia radicalmente distinta a la de sus antecesores, porque aunque diariamente recorría con su tropa los lugares donde se establecían los asentamientos indígenas, su política no era matarlos sino tomarlos prisioneros y llevarlos a la ciudad donde les proporcionaba los alimentos necesarios y los colmaba de regalos. En respuesta los ataques aborígenes disminuyeron…

…Buscando resolver definitivamente la contienda, Echague y Andía pidió la colaboración del Rector del Colegio Jesuita de Santa Fe, con el que convino enviar a los Padres Francisco Burgués y José García, acompañados de un intérprete, a parlamentar con los naturales.

(Historia de la fundación de Reconquista. Capítulo II. Prof. Edith Gabriela Gallagher)

La llegada de San Francisco Javier fue el punto de partida para recrear aquella armonía en los indígenas reducidos. Los antiguos espíritus, en su carácter de unidad natural, tomaron un nuevo cuerpo en la imagen de San Javier. Todas las representaciones, todos los mitos ganaron unidad en él. Toda la tradición oral Mocobí con su contenido mágico se hizo presente en aquella lágrima que reza Julio Migno.

¡Aura sí ‘toy contento!

‘Tas viviendo otra vez,

mocobí patroncito,

Tataicito de ley:

¡Se te ha cáido una lágrima,

San Francisco Javier!


Así fue que Él habitó también en el cuerpo de un indio. De madera oscura, “quemadito parejo”.

Y el “Pagre” lo sabía también: ¡No de balde sos indio mocobí, San Javier!

Esta es la profunda importancia que tuvo Florián Pauke para nuestra región. Y Jesuítas como Franciscanos decían conocer la raíz única de la fe, por ello respetaron (aunque sea solo la parte que les convenía, y aveces con mucha dificultad) algo del origen espiritual común de cristianos y originarios.

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Así San Francisco Javier se volvió Mocoví

Es imposible aventurar una conclusión de cómo ocurrió este proceso. Al menos no es posible ahora, si no encaramos una más profunda y completa investigación. Pero, mientras, podemos hacer analogías con lo sucedido en el resto del mundo.

Una de las experiencias mas maravillosas sucedió en México con la virgen de Guadalupe. En ella todos los rasgos de aquellos complejos, espirituales  y científicos pueblos prehispánicos encontraron unidad:

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Y otro ejemplo referido a nuestro patrono es esta imagen dedicada a San Francisco Javier en el sur de India, con ella su carácter de santo indú es incuestionable, y demuestra que en muchas regiones del mundo esas representaciones se fusionaron con la identidad espiritual local:

San Francisco Javier - India

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Y al final…

Creo que es posible arriesgar algunas conjeturas generales: Los Jesuítas contaban con métodos de evangelización que incluían impulsar los procesos de sincretismo, asociación y unificación del culto indígena y cristiano. Esto permitió cruzar lazos de amistad y confianza mucho más profundos con los misioneros.

Este era un método peligroso. Que comprometía la pulcritud de la Orden frente al Vaticano y a la todavía reciente “Santa Inquisición”. Las prácticas religiosas católicas ya estaban completamente vinculadas al poder.

Estas relaciones íntimas con el “paganismo” fueron, sin duda, una de las causas determinantes de la expulsión de la “Compañía de Jesus” de América.

También es de considerar que aquellos sacerdotes misioneros quedarían para siempre marcados con el sentir y la entrega del pueblo indio.

…Cuando nuestras carretas comenzaron a partir de nuestro pueblo comenzó entonces en la aldea el llanto y lloro, que también a los diputados les corrieron las lágrimas desde los ojos. Todos cabalgábamos, desde todos lados los indios gritaban a los misioneros: ¡Amé loguiji e Padril enomal ncopata gdapilij! ¡Andad y viajad padres, pero volved en corto tiempo! El pueblo entero estuvo parado en la plaza, chicos y grandes en la mayor pesadumbre. Aletín … quiso acompañarme también, pero tras largo ruego retornó; sus últimas palabras fueron: Naatic Padri zolemte tapeco gdiogdenatagan gaigui tomalet jovidos mjalamac m Dieleb. Yo agradezco Pater la compasión y misericordia que tú has demostrado y he de recordarla hasta que llegará mi muerte.

Allí está nuestro San Francisco Javier para demostrarlo:

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San Francisco Javier

San Francisco Javier

San Francisco Javier

mocobí patroncito,

¿Ya no nos conocés?

¿’tará tan viejo el indio

que ni el cielo lo ve?

¡Ni en la peor de mis noches

yo nunca te olvidé!

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De entre tunales bravos,

cansao me desperté.

Más de doscientos años

mi pagre San Javier

‘tuve dormido a lo indio;

oídos sin comprender,

los ojos hechos tierra,

lengua también,

sin sangre, sin la idioma,

hasta que ayer

soplaron en mis huesos

que soñaban volver,

y aquí estoy, Tata Viejo,

de cacique otra vez.

‘Tas igualito que antes

pegáito a la paré,

quemadito parejo,

sin cansarte, de a pie.

¡No de balde sos indio

mocobí, San Javier!

Le pegué pa’ la costa,

‘ta el río igual que ayer;

más indiecitos rubios,

blanco voló y se fue,

china quedó con l’hijo,

choclito ‘e padecer.

.

Ya no te baila el indio

desde el amanecer;

murió el tambor, la flauta

se fue;

Golondrina ‘tá muerto,

su violín ‘ta con él.

Se fundió el tonto-yogo,

todo perder:

procesión, canto, todo,

porque juyó la fe.

.

¿Dónde pedirá el indio

su poquito ‘e comer?

¿Pa’ qué rezará lluvia

si han sembrao malquerer?

¿Pa’ qué quiere la vida

sin pagre, sin mujer,

sin hijo que sea suyo?

¡Ya ni lo peor pa’ él!

La indiada es una sombra

que se va sin volver.

¡Acordate é nojotros,

San Francisco Javier!

.

De don Florián la flauta

suena en l’agua al crecer;

sólo los mocobises

la pueden comprender.

.

Cuando echaron al pagre,

no sé por qué,

todo el toldo a caballo

lo siguió a Santa Fe.

Mi lanza iba en la punta

¡de balde galopié!

Florián Pauke era un santo

como vos, San Javier.

.

¡Qué triste quedó el indio

desde que faltó él!

Vivió, pero muriendo,

San Francisco Javier.

Aura me llaman, pagre,

pa’ que te venga a ver.

Decile al hombre blanco

que me los trate bien.

Un poquito de tierra

p’arar y pa’ comer,

y un poquito ‘e cariño,

si es que le queda yel,

porque el indio, mi Tata,

es cristiano también.

.

Hacé un milagro chico,

total pa’vos… ¿qué es?

Abrile al blanco el pecho

pa’ que pueda entender;

dale un corazón de indio

pa’ que sepa querer;

sosegale las manos,

refrescale la sien,

pa’ que calcule menos

y así nos pueda ver.

¡Tráilo a don Florián Pauke,

San Francisco Javier!

.

Pagre …Pagre Francisco,

Tatita, escúcheme:

el tonto-yogo lindo

que le gustaba a usté,

en mocobí paisano

Tata, le cantaré:

Tarará … grillito cri-cri,

tambora y violín,

tambora y violín …

tarará corriendo schipiac,

comiendo amanic,

comiendo aman …

¡Aura sí ‘toy contento!

‘Tas viviendo otra vez,

mocobí patroncito,

Tataicito de ley:

¡Se te ha cáido una lágrima,

San Francisco Javier!

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(Julio Migno, MIQUICHISES)

Por Gabriel Balbuena

Entrevista de archivo al Dr. Hugo Ríos, en Golondrina

Hugo Ríos es médico y escritor. Para muchos sólo Doctor Ríos. Hace literatura folclórica con los relatos de la costa, nacido y criado en San Javier, tierra que menciona permanentemente junto con sus mitos y leyendas. Él ha recopilado y seleccionado relatos para escribir algunos cuentos que fusionara entre ficción y realidad (anécdotas de amigos entre otras) con un solo deseo, “pintar su aldea”, como menciona en el prólogo de su primer libro. Hugo cuenta con tres libros publicados, en uno de los cuales  se encuentra el cuento que es motivo de esta charla “La Soledad del Campeón” del libro “El Demonio de Río”, cuento que se ha convertido en cortometraje y que lo tiene como guionista y actor encarnando a su amigo Pablo Escobar.

Habiendo pactado ya la entrevista, Hugo me recibe en su consultorio – como si fuese un paciente más y luego de la debida espera- sentado frente al escritorio gastado donde seguro ha pasado miles de horas de su vida y ansioso por hablar de lo que lo apasiona. Me recibe cuál si fuera un conocido de toda la vida y el saludo me bastó para notar en sus ojos transparentes la emoción contenida por el reconocimiento…

Con el hielo roto, empiezo por proponer lo que, en principio me atañe…

-¿Cómo nace el cuento “La Soledad del Campeón”?

-Este cuento nace a través de la concepción de un mito: el mito Monzón. Los mitos son algo que se implanta en el pueblo y trasciende generaciones a través del tiempo porque son una forma de expresar el saber arcaico, el saber que deja el tiempo. De esta forma es que conocemos mitos como el de la “difunta Correa”, como el del “Gauchito Gil”, que perduran en el tiempo. En este caso el mito Monzón es algo que está entre los sanjavierinos, nosotros lo hemos vivido desde chicos.

Yo nací en San Javier pero para ir al secundario fui a parar a la casa de mi abuela en Santa Fe, en Barrio Barranquitas, a media cuadra de donde vivió Monzón con la “Pelusa”…

-¿Se puede decir que es un privilegiado por haber presenciado los comienzos del “Negro”, bien de cerca?

Con Monzón hicimos caminos paralelos. Solo una vez nos encontramos personalmente. Él se fue de San Javier, yo también me fui de San Javier; él se fue a Barranquitas, yo también me fui a Barranquitas. Siempre se lo veía por el barrio y cuando de adolescentes jugábamos al futbol y lo invitábamos a jugar a Monzón, el no nos daba pelota porque se iba con su bolsito al gimnasio a entrenar, era un tipo de una perseverancia extraordinaria.

Hay dos cosas que hicieron que naciera la “Soledad del Campeón”. Una de ellas, pasar siempre frente al monumento y verlo tan solitario. Es una soledad que aumenta con el abandono, los yuyos altos, las placas que quedan se han borrado por el paso del tiempo y las demás se las han robado. Esta sólo parado en medio del ring más precario que le ha tocado…

-Sólo y rodeado por las catorce columnas a sus espaldas (cada una de ellas representa una defensa de título mundial)…

-Exactamente. Sólo las columnas, porque las placas ya están desapareciendo. Todo el mundo habla del abandono en que está el monumento y de lo que se podría hacer por mejorarlo, sin embargo nos quedamos sólo en las palabras.

Por otro lado, se unió a una anécdota que me contó Pablo Escobar, un viejo boxeador que fue campeón nacional y entrenador de box en San Javier. En una de esas tardes que compartíamos Pablo me contó que “Cucho” (otro ex boxeador, amigo y ex pupilo de suyo) había ido a pedirle el equipo de box que tenía guardado y que él tanto cuidaba (trofeo de sus épocas de pugilista); y que lo llevara al monumento de Monzón en su camión, porque quería sacarse una foto vestido de boxeador con Monzón a su lado; y que lo acompañara en esa misión un poco fuera de lo común. Escobar era un hombre muy bueno, muy comprensivo detrás de su aparente dureza; y sin objetar demasiado le prestó ese traje que guardaba y que a nadie prestaba y  lo llevó. Cuando bajó allá vestido de boxeador, le dijo que en realidad no venia a sacarse una foto sino a pelearlo a Monzón, que su sueño era pelear con Monzón y así peleó con la estatua como un loco, imaginando ese contrincante al que no muchos habían podido derribar. Todos se reían, pero lo acompañaron en esa especie de sueño.

“Cucho” tenía el sueño de pelear con Monzón, él había hecho box con Pablo y según lo que cuentan, tenía lo suyo pero luego el alcohol lo fue venciendo. Así pude imaginar qué sería si un boxeador fanático de Monzón fuera a pelearlo, es decir, fuera a cumplir un sueño y si en medio del sueño se encontrara con una realidad distinta. Con que Monzón aceptó esa pelea y por supuesto lo desfiguró  a golpes, pero la alegría de “Cucho” era llegar hasta el final de esa pelea aunque tuviera que dejar la vida.

-El cuento se divide en dos partes: la de realidad, que es la anécdota; y la parte ficcionaria, que proviene de su imaginación. Propone al lector una diversidad de imágenes…

-Así es. Entra en juego la imaginación del que lo lee también porque tiene múltiples finales y un abanico de significados. Algunos dirán que estaba sufriendo una alucinación al momento de recibir lo golpes o al esquivarlos. ¿De donde provenían los golpes, de una materialización del alma, de la psiquis o realmente era el espíritu de Monzón?

-“La soledad del campeón” es un homenaje a Pablo Escobar, a Carlos Monzón, pero también es una homenaje a San Javier y a todos aquellos que creemos que el monumento a Monzón debería estar en San Javier, donde él nació, en su lugar; y no donde murió…

Siempre se habla de eso. Yo he estado en la filmación del corto en el rancho donde vivió Monzón, -en el lugar, porque el rancho ya no está- y siempre se habla de levantar un monumento; un recordatorio, algo que nosotros sentimos que le debemos al “Negro”, porque San Javier se portó muy mal con Monzón en sus comienzos. Cuentan que cuando necesitó ayuda para viajar a un campeonato panamericano o algo así vino a pedir ayuda acá y algunos se reían de él por su porte físico, los viejos amigos también se le reían y los comerciantes no lo apoyaron…Eso fue una herida muy profunda para él.

Le debemos un homenaje porque eso de levantar un monumento donde murió (Ruta 1, Paraje Los Cerrillos) es un poco tanatico y sin sentido. El sentido está donde está la gente que lo quiere, que lo reconoce hoy por hoy, donde le van a llevar flores, donde el sentimiento de la gente es mucho mas profundo que el transeúnte que pasa, mira y se va.  La generación del cuento está basada en el sentimiento que le produce a uno verlo solo a él, pero también aprovechar la oportunidad de alguien que tenía un ideal; un sueño de pelear con Monzón. Yo creo que el mejor homenaje que se le podía haber hecho a Monzón es que alguien quisiera pelearlo, eso a él lo revivía, le despertaba ese instinto Mocoví de pelear, de guerrero; de salvaje…

-¿El escenario del cuento es parte de la anécdota?

-Lo que existió realmente es hasta la llegada al monumento, en el momento en que empieza a pelearlo el cuento toma otro color.

Ahí comienza en otra dimensión el cuento, completa a los adversarios en su dimensión, uno por volver a pelear y el otro con el sueño de enfrentarlo.

-¿Cómo es que este cuento llega a convertirse en cortometraje, en quién se  origina la idea?

Esa fue una idea de mi hijo  Martin (Ríos) que está haciendo cine en Buenos Aires ya que el cine es su pasión y lleva hechos dos o tres cortos. Él me preguntó cuál podía ser el tema del próximo corto y ahí le dije que tomara algún mito de los que tenemos en la costa, como el Chira Molina, algún acontecimiento sangriento, o Monzón… que para nosotros sigue vivo.

Entonces le intereso lo de Monzón, y volvió a leer el cuento y me preguntó si me animaba a hacer un guion. Como yo  estaba metido en el cuento se me hizo fácil hacerlo, lo hice y después se lo llevó para hacerle algunos retoques.

Quedamos muy conformes con el resultado y la adhesión de la gente, que en principio no entendía el porqué de “ese loco que peleaba con una estatua”.

-Supe que era muy amigo de Pablo, ¿Qué le produjo a usted encarnar a su amigo Pablo en el corto?

-(Se ríe y luego de unos segundos responde) Por accidente, porque quien iba hacer el papel de Pablo Escobar no llegó a la filmación y no había quien actuara de Pablo, que conociera su forma de hablar, sus gestos. Entonces me dijeron cálzate una remera, un short y las chancletas que vas a hacer de Pablo.

-Y encarnó a otro campeón sanjavierino…

-(Pude ver como de ojo derecho bajaba hacia su mejilla una lágrima que habló por sí sola, muy emocionado y casi sin palabras respondió). Así es. Ese era Pablo, un gran amigo. Después de la edición, realmente me emocionó mucho. Me gustó. Todo esto realmente justificó mis años en la literatura regional. Por supuesto que a mí como a todos me hubiese gustado tener la presencia del “Negro” Monzón.

-¿Cuál es su reflexión general sobre La Soledad del Campeón?

-Sensaciones y sentimientos encontrados de muchos aspectos.

Cuando se inauguró  el monumento había placas de todos los municipios de la zona y la de San Javier aún no estaba, no había llegado todavía. Primer soledad. Su cuna, el lugar donde nació, su pueblo sin haber puesto la placa recordatoria. La segunda soledad es el olvido, el abandono al que está sometido…

Sé que nos duele a todos no tener su monumento en San Javier, aunque sea un recordatorio. Cuando vienen turistas franceses, italianos, portugueses o vaya uno a saber de qué otro lugar, quieren conocer el rancho donde nació Monzón, y no todos conocen ese lugar, hay guías que ya están acostumbrados y los llevan aunque ya no esté el rancho, que ni siquiera era de barro, era por completo de paja. En fin, son muchas las soledades del campeón, más nuestro sentimiento de dolor por haberlo dejado solo y porque nos duele su soledad.

Todos sabemos que al hablar de Monzón en cualquier lugar del mundo nos entienden, porque el mundo recuerda sus golpes, similar a lo que ocurre con otros deportistas argentinos que son insignia nacional, pero con Monzón es distinto porque es sanjavierino y  aunque hayamos dejado un vacio en su pecho va seguir siendo nuestra bandera y orgullo costero.

Al salir del consultorio, después de más de una hora de charla, veo pacientes esperando por su consulta, apretados en los sillones que dispone la sala de espera. Y yo me voy con lo que vine a buscar y con mucho más, la impresión que me dejó un tipo orgulloso de su pueblo a pesar de todo y con la imagen de un “viejo” que todavía se emociona hasta las lágrimas cuando habla de Monzón, de sus amigos y de San Javier…

La entrevista fue hecha al momento del estreno del cortometraje “La Soledad del Campeón” y  para archivo propio, que luego serviría para rendir una materia. Me pareció muy interesante el cuento y lo que nos propone, pero es mucho mas jugosa la anécdota disparadora de éste y además la forma en que Hugo habla de esa situación con esa voz firme e impregnada de temple costero, un lujo escucharlo hablar.

A  esta altura, ya más de un año ha pasado y sus palabras consiguen esa significancia que no dejan que el tiempo se las lleve.

Gracias a Hugo Ríos por su predisposición y ejemplo…

Un Cuento

Por Gabriel Balbuena
La Noche del Carbonero-Servime otra, por favor-, recitaba el viejo que acodado al mostrador, hacia tres horas que estaba ahí. Desprolijo, cabello enredado, barba mal afeitada y las manos negras con las uñas teñidas de carbón. Si intentáramos adivinar su edad, ninguno se le acercaría siquiera al numero de años que había dejado atrás desde su nacimiento, aunque era joven, la vida lo había quemado. La voz tenia notaciones de temor, dolor e inquietud. Más allá de todo esto, no despertaba ninguna curiosidad en los que estaban en el bodegon, ya que era casi del barrio, pero nadie lo conoció en ese momento. Ya eran las 12 de la noche. De a uno se iban yendo, despacito, sin apuro, hasta que sólo quedó él. El cantinero lo miró, tratando de descifrar el punto en la pared donde el extraño había fijado la vista.-Estamos cerrando viejo…, volvé mañana-, expresó el dueño del hotel-bodegon. Demoró en levantar la vista, parecía dormido e irritado por algo.-¿Tan temprano cierran?-, preguntó sorprendido, -Si señor, es miércoles-. Sin mediar más palabras tomo dinero de un bolsillo, lo observó y lo dejó sobre el mostrador. El cantinero, desconfiado, contó bien el dinero. Estaba todo. En ese momento se le despertó la curiosidad sobre esa figura que había estado tomando vino durante 5 horas. Cerró rápido y salió tras él. El viejo carbonero le llevaba dos cuadras de ventaja en su bici malgastada, había tomado el camino que va a la costa. A lo lejos el cantinero veía como este se prendía un pucho. La oscuridad era inmensa, los árboles estaban estáticos y el silencio era total. Escuchó voces, el miedo lo apoderó y quedo congelado inmediatamente. Sin embargo no había nadie más que él y el viejo que perseguía, dos cuadras delante. A pesar de las voces siguió caminando. Ya las casas habían quedado atrás, sólo había árboles y arbustos que hacían el camino mas angosto. Ya se escuchaba golpear el río contra las barrancas. El viejo barbudo tiró el cigarrillo, el punto naranja que había estado siguiendo quedo apagandose en la tierra fría de la orilla. Cuando pensó que lo perdía de vista, el reflejo de la luna que recién asomaba sobre el agua hizo que viera el contorno del su cuerpo. El cantinero quedo en la cima de la defensa donde veía todos los movimientos. Asombrado observaba como se bajó con la bici al hombro, se quitaba la ropa e ingresaba al agua helada. Se levanto de un salto mientras el hombre nadaba río adentro. Corrió hasta la orilla pero ya no había señales del barbudo en el agua, sólo su ropa tirada. De inmediato dio media vuelta y fue a comunicarlo al policía, asustado, casi llorando por lo que acababa de ver. Ya en la comisaría las palabras apenas le salían:-¡Le juro que se metió al agua! ¡Se saco la ropa y se tiró! ¡Lo juro!-. Rápidamente dos policías subieron al Falcon del comando junto al cantinero y fueron a la bajada del río. La sorpresa era enorme, en la orilla ya no estaba la ropa del viejo ni su bicicleta y tampoco sus huellas en la tierra humeda, solo estaban las del cantinero que en ese momento estaba totalmente confundido. Después de hacerle un par de preguntas los dos policías se fueron, bastante enojados.
Al otro día se le notaba la cara de que no había dormido en toda la noche. El primero que llegó al hotel-bodegon no demoró en preguntarle el por qué. El cantinero contó toda la historia pero el “Cacho” -albañil de barrio El Triangulo- no pudo evitar reírse: -¿de que viejo barbudo hablas?, no había nadie anoche con la descripción que me das-, -¿Cómo que no? ¿A quién le serví vino toda la noche?- preguntó enojado el cantinero. -A nadie -contestó el Cacho-  no había nadie, cuando me fui había 5 vasos de vinos servidos en la punta del mostrador, pero nadie los tomó-. El cantinero, totalmente pálido, se sirvió un vaso de agua, suspiró hondo, llamó a Marta, su mujer; y en sus brazos se largó a llorar…
Nunca más se supo de ese viejo barbudo que vendía carbon en una furgoneta, aunque muchos dicen haberlo visto.
A la memoria de “Goro” el carbonero…

Queridos hermanos de Golondrina, tras un buen lapso de tiempo sin actualizar este latido virtual que es nuestro blog, se ha acumulado una enorme cantidad de material. Nuestro viaje ha alcanzado su primer meta, atropellarnos en ese abrazo lárgamente postergado con todos, amigazos del alma y de muchas amanecidas. Bueno, ahora queda el trabajo de transcribir y refrescar nuestra opinión acá en la línea de fuego de ¡GOLONDRINA!

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Las Bendiciones de Cañita

Las Bendiciones de Cañita

Ante la pesca y la tala indiscriminada de corazones, intuiciones, árboles y personajes locales, queda decir, que nada está perdido si conocemos aquello que perdura en lo más profundo de nuestras almas.

Valga la rebuznancia, amigos de Golondrina, comenzamos un nuevo ciclo de publicaciones con la bendición de nuestro padrino “Cañita”. Espero que sean muy pacientes porque es una tarea aveces brutal para nosotros, que la desarrollamos solo por entusiasmo.

Un saludo a aquellos incondicionales de pecho abierto, y que no descansan en materia de esperanzas.

¡Hasta Pronto!

Vivo en el ala ‘el chajá
y en la garganta ‘el teru;
soy sambullida ‘e biguá
correntada ‘e Paraná
y un camalote viajero.
Soy la que soy, compañero

Julio Migno (fragmento de La Libertad)

con Fotografías de Darío Coria y Tavi Lanche

3pi
Cuando los días pasan
y en las barrancas el sol
descose el sombrero de paja
que la luna trenzó al salir


Cuando el amanecer se ve
más largo y más inalcanzable
a nuestras manos curtidas
en la ausencia de lluvias


Cuando el corazón retoza
un suspiro a los cuatro vientos
y el pecho está anegado
de poesía y patria

2pi

¿Qué puedo decirte?
Veo tus ojos tristes y amorosos
de Madre y Padre reverdecer
como yerbal tupido,
como pajonal húmedo,
como correntada de emociones

7pii

Y vuelvo a vos
como quien cae al río
después de llorar el verano
Como canoa mansa,
que se soltó a la corriente
para encontrar la otra orilla
Como el carpincho blanco
que dió su vida a la chusa
para calmar muchas panzas

Tavi

Vuelvo a vos
Orilla preciosa y dormida,
que mi pecho humedece,
baletón celeste
que se ha volcado a la vida
para germinar aún más cielo
Vuelvo a vos
madre tierra
a dormir en tus costas.

4pi

“Hay un tiempo en el que es necesario abandonar la ropa usada, que ya tiene la forma de nuestro cuerpo, y olvidarse de nuestros caminos, que nos llevan siempre a los mismos lugares.
Es el tiempo de la travesía: y si no nos animamos a realizarla habremos quedado, para siempre, al margen de nosotros mismos”
Fernando Pessoa

e

Las Tribulaciones de un Sanjavierino en el Ombligo del Mundo

Este nunca fue un espacio pensado para referir acontecimientos personales. Pero dadas  las condiciones mundiales en las que distintos sucesos como el internet, y ahora también las “políticas sanitarias”, pueden relacionar de un modo tan directo dos regiones distantes unos 12000 kms como San Javier y la ciudad de México DF; me he decidido a escribir un poco sobre mi experiencia ante esta situación.

Creamos con la ayuda de algunos amigos este espacio en internet, desde la ciudad de México DF; un sitio en el que la gran diversidad de intereses de los Sanjavierinos pudiesen expresarse y ser mostrados. Ya se notaba la ausencia de esta confluencia. De este espacio de encuentro. De esta alegría de celebrar nuestras distintas maneras de reconocernos.

Este es, entonces, un ejemplo de esas relaciones, que dan frutos a mucha distancia. ¿Por qué dan frutos? ¿Y qué frutas son esas?

Ser y sentirse de un lugar es una emoción que va más allá de las asociaciones folclóricas o tradicionalistas. Nuestra cultura está en un remanso de renovación permanente y  hay muchas emociones que quieren salir. Y a veces no nos alcanza la vida. O no encontramos ese lugar dónde decirlo. O nada más nos gana la timidez.

En mi caso, en el exilio voluntario y a su vez impredecible en el que mi personalidad me ha aventurado, conseguí hacer mas hondas mis raíces gracias a esta comunicación, a esta página.

Ese arraigo se manifiesta cada día en la energía vital que necesitamos, los que no estamos todavía en casa, para vivir en la distancia.

Atravesar distintos pueblos. Distintas costumbres. Distintos ojos. Distintas melodías y perfumes. Sintiendo en esa hondura el corazón firme en la tierra madre, y en el río padre;  y de ahí la savia que da sentido a todas estas experiencias nuevas. De ahí esa fuerza para seguir.

Porque desde lo profundo, desde lo permanente de la amistad fraterna llegan miles de mensajes, de abrazos virtuales y otros no tanto, semblanzas, historias y  largas mateadas atardecidas en la charla que la distancia no puede evitar.

Viviendo en Méxicof

Llegué a México por la invitación que un gran amigo chaqueño me hizo. Originalmente mi razonamiento fue el siguiente: Néstor, mi amigo, quiere volver a Argentina, y yo voy a ir a México a cubrirlo en su trabajo, cuando termine me voy de viaje a conocer el país y después regreso, en unos… 6 meses.

Pero esa no fue la realidad, por distintos motivos me fui quedando. Pero fundamentalmente porque es un pueblo con una gran emocionalidad humana. Enseguida me sentí como en casa.

Otra cosa que noté es que en México DF los Argentinos somos muchos, muchísimos. Para empezar lo que me sorprendía era que existen más restaurantes argentinos que restaurantes chinos. Después en una estadística descubrí que somos la primera minoría en el DF. ¡La Primera Minoría! Aunque el hallazgo más importante, yo creo, fue que en varias tiendas vendían yerba mate.

Una cosa interesante es que, aunque los Mexicanos no toman mate todos los días, en cada casa mexicana (es mi teoría sin exagerar) en alguna parte de la cocina hay un mate olvidado que alguien trajo de regalo; ¡y un kilo de yerba!. En el tiempo que llevo en México al menos me llevan regalados como 4 kilos de yerba añejada que nadie se tomó. ¡Ja! Y en realidad nadie toma mate por falta de costumbre…, porque bien que a todos les gusta el mate cuando ya esta preparado: ¡Con gripe porcina y todo!

Y como dije, me fui quedando, viviendo experiencias humanas, profesionales, y espirituales valiosas para mi. En un pueblo que me abrió su corazón con grandes amistades y la sensación de pertenecer por sobre todas las cosas. Hasta hoy.

b

La Chancha Overa

Se imaginan, entonces, con el tiempo que llevo en este lugar… las ganas tremendas, inexpresables y la añoranza cósmica, galáctica que siento por regresar a San Javier. Es gracioso, pero desde que empecé a hacer este blog mucha gente que está viviendo lejos de San Javier creía que yo lo escribía desde allí . O incluso algunos amigos llegaron a convencerse de que estaba radicado en distintos lugares… digamos imaginarios. (Córdoba, La Plata, Barcelona… Shangri La) Eso demuestra que podemos ser como una idea, o un fantasma, un recuerdo o un mito… y sin embargo acá estamos, escribiendo.

Podría decir que este blog fue idea mía, pero la verdad es que, aunque yo lo estoy ayudando a administrar no es un espacio personal, mío. Y tampoco quiero que lo sea. Muchos de los textos que se han publicado, y fotos, y videos han sido sugeridos por otros amigos de San Javier y de otros lugares. Y como hemos escrito en la presentación, esta es una base de datos y de opinión abierta que todavía necesita más aportes. Necesita que más gente se anime a contarnos su historia. Y en un futuro que se animen a ayudar a administrarlo, porque es un laburo grande también.

El otro ejemplo del que quiero hablarles empieza así: yo, después de una larguísima espera, tenía en mis manos el boleto de regreso a San Javier (bueno a Ezeiza); llevaba 2 años postergando mi partida. Digamos que desde que empezó a golpearme duramente la nostalgia empecé a postergar mi partida. ¿Los motivos? ¿Vale decirlo? Pues… económicos, profesionales, sentimentales y más. En fin, lo cierto es que ya tenía yo mi boleto ¿fecha? Mayo de 2009. Mmmm…

Entonces aparece en esta historia la que yo bauticé como “La Chancha Overa”. ¿Por Qué?  Porque desde ese día todos mis amigos Mexicanos, y yo incluido por vivir allí, nos convertimos en TERRORISTAS PORCINOS.

¡En serio, en serio!. En el momento en el que nos decidíamos a viajar en todo el mundo los Mexicanos y provenientes de ese país fueron declarados de alta peligrosidad. El gobierno nacional lanzó una alerta fuertísima. Se cerraron todos los restaurantes, todas las escuelas, todos los museos, todos los parques temáticos, todas las bibliotecas, todas las exposiciones, todos los cines. Y se recomendaba no salir a la calle. Y yo, que era muy chiquito en  la Argentina del 24 de marzo de 1976, me asomé a una avenida desierta de México 2009, en la que a cada rato pasaba una solitaria persona vestida de astronauta, y pensé: “esto me recuerda algo”.

Quiero ser bien especifico en esto: hay un virus que existe. Y según algunos sectores médicos podría ser peligroso, sobre todo si muta (cosa que aún no sucedió).

Aunque lo cierto es que la aparición del problema estuvo evidentemente manipulada por los sectores de poder político y económico:

-Los grupos comerciales, y me refiero a los grandes inversores mexicanos y multinacionales estaban enterados de los próximos acontecimientos; ya que de otro modo el mercado mexicano se hubiese desbarrancado, y probablemente arrastrado con él a las bolsas de otras partes del mundo (Tekilaso); producto de una inactividad de dos semanas.

-El presidente Obama estuvo en el país una semana antes exactamente, y una semana después el FMI prestó sin dudar a México 45.000 millones de dólares. Los cuales solo pueden autorizarse en caso de “Emergencia”. Nadie protestó, ni fue puesto en duda siquiera. (Y no parece estar destinado exclusivamente a ayuda sanitaria).

-Se lanzó una campaña mundial de, ahora si, terrorismo mediático. En todas las cadenas de TV, radio y periódicos se soltaron informaciones incoherentes y contradictorias que hicieron que las personas del mundo entero entren en pánico y salgan con barbijos, hasta en Malasya.

-El estado Mexicano declaró en ese momento 3000 muertos sospechosos de los que solo 50 son, hoy,  por influenza A H1/N1.

-En lugares como Egipto los musulmanes (que no comen cerdo) aprovecharon la excusa para ir a matar todos los chanchos de los criadores cristianos, y se armó un despelote bárbaro.

-La mortalidad de la tal “Influenza” en México es varias veces menor que la de la desnutrición, en el mismo lapso de tiempo.

-Existían demasiadas manifestaciones planificadas para el 1 de Mayo en México DF

d-Países como Argentina, que enfrentan una auténtica epidemia endémica causada por un virus probadamente más peligroso que el de la Influenza, encontraron en este brote el “chivo expiatorio” ideal para demostrar que el ministerio de salud está “preparado”. Y cerraron el aeropuerto para los mexicanos… Desconociendo que para esa altura Estados Unidos ya tenía un proceso epidemiológico (sin reconocer) probablemente más alto que México, para los que nunca se cerraron los vuelos. (Sigue resultando más fácil enemistarse con un país del “tercer mundo”, y con el cual no hay demasiadas relaciones comerciales “comprometidas”)

Es en este punto, y no antes, en el que empiezo a parecerme a Florentino Ariza. El personaje de García Marquez en aquella novela del “Amor en los tiempos del Cólera” Sí, a parecerme, pero no por otra cosa, sino porque estoy de un momento a otro aislado en una velada cuarentena. Lejos de mi tierra, y sin perspectivas de cuándo sería levantada esta veda. Ni de entender del todo de qué se trata esto de “La Chancha Overa”.

Al fin y al cabo con el cólera sabíamos que si poníamos 2 gotas de lavandina en el agua se moría el bicho. Pero con esto todo queda en la tenebrosa “duda”.

Y es cierto que existe un virus de la Influenza. Todos los años en el mundo muere muchísima gente (sobre todo de escasos recursos) por la Influenza. Y esta es una nueva “cepa”,  y tanto revuelo se armó porque, aunque la enfermedad se cura, todavía no hay una vacuna para la nueva actualización mutante “H1/N1″ . Dicen que en 3 meses va a haber una. Y seguramente una empresa o laboratorio de medicamentos se va a hacer muy rico.

Pero lo cierto es que la alerta sucedida en México fue más bien un “toque de queda”, un camuflageado estado de sitio.

Volver a San Javier

Finalmente hoy 14 de mayo de 2009, después de 16 días de suspensión, se reabren los vuelos a Argentina en el aeropuerto Mexicano.

Quiero declarar públicamente que no conozco ni he conocido ningún caso de Gripe A H1/N1. Ni nignuno de mis amigos, conocidos, vecinos y demás han conocido uno.

Pensamos viajar a San Javier próximamente. Espero reportarme en el hospital Rawson a mi arribo a la ciudad para que puedan monitorear cualquier síntoma que hasta hoy no se ha manifestado. Y, aunque mi estado de salud es óptimo, la intención es mantener fuera de cuestión cualquier “duda”.

Estas son las graciosas circunstancias que nos atañen a los, por ahora, terroristas porcinos. No quiero despedirme sin antes citar a un conocido físico alemán:

¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.
Albert Einstein, (1879-1955)

Una palabra dulcegolondrinacb1_recs_sep06

de velados sonidos

ahogados en la garganta

como la pena en el latagá

Como la desesperación

se ahoga en la rebelión

y es mejor…

Rebelarse es mejor

que insolarse de angustia

Es más sano que

hacerse el  loco

solitario

madrugada adentro

entre las lechuzas y

los Mañiks del tiempo

Ya borrachos los

recuerdos, y la juerza

de los abuelos

es mejor abrir el cielo

y correr el suri de la muerte

a relinchar la sumisión

y la confusión blanca

de tanta palabra “chancha”

Quisiera escuchar bajito

una palabra en Mocoví

una palabra poderosa,

que no se puede decir,

porque al hablarla quema

la garganta y la panza, quema

y  quema los dedos de

los pi’xonaq…

Palabra de la madre,

palabra de

Chidiago,

nacida de

napalaxa…

nacida

una y otra vez

Quisiera escuchar

bajito, adentro

bien adentro

una palabra

en Mocoví

A 105 años de la Rebelión Mocoví en San Javier,

existe una fuerza, un viento que solo algunos abuelos

muy abuelos reconocerían.

Porque los espíritus pueden pasar unos 100 y pico de años

tomando mate, y solo allí disponerse a regresar.

Qué es el tiempo, sino una Golondrina con estaciones eónicas

que apenas dura unos momentos

y luego regresa.

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.

Las Golondrinas

¿Adónde te irás volando por esos cielos?
brasita negra que lustra la claridad,
detrás de tu vuelo errante mis ojos gozan
la inmensidad… la inmensidad.
Veleros de la tormenta se van las nubes,
en surcos de luz dorada se pone el sol;
y como sílabas negras, las golondrinas…
dicen adiós… dicen adiós.
Vuela, vuela, vuela, golondrina,
vuelve del más allá.
Vuelve desde el fondo de la vida
sobre la luz, cruzando el mar…
cruzando el mar.
Un cielo de barriletes tiene la tarde;
el viento en las arboledas cantando vá
y desandando los días mi pensamiento
también se va… también se va.
Cuando los días se acorten junto a mi sombra
y en mi alma caiga sangrando el atardecer,
yo levantaré los ojos pidiendo al cielo
volverte a ver… volverte a ver.
Vuela, vuela, vuela, golondrina,
vuelve del más allá.
Vuelve desde el fondo de la vida
sobre la luz, cruzando el mar…
cruzando el mar.

Jaime Dávalos – Eduardo Falú

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.

Salí

Tontoyogo salí di ahí
Yogo solo si salí tantí
Tanta sal iá tení que
Vení Tontoyogo
Vení
.
.
.
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.

Mi Verde y Rojo Litoral

Eres un verde y rojo litoral
el mismo que me duele hasta soñar,
el duende nostalgioso de mis días
patrón de amordazadas madrugadas
.
Eres vigor que besa, litoral
el surco dónde crezco a tu frescor,
donde el callado humus que me toca
muere temprano con el rayo del sol
.
Todo te habita, y lo cercano más
como los besos que al partir me das
Todo se pierde un poco más allá
como el verde de mi amado litoral
.
Todo repite que aún estás
como un octubre ausente y deseado
Siempre querido doliendo a mi costado
como mi Verde y mi Rojo litoral
.
Arcilla y greda maduran grietas secas,
rompiendo correntadas los dorados luchan
en tanto que el Chivato solo escucha
del viento su caliente bailotear…
.
Pocho Roch

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.

Un espejo en el río, San Javier

Traté de encontrar un paqué… ,
desvelarme en el río
Río que me lleva por el humedal
y el desierto
Desvelarme por un cacho de madera
por una hilacha de luz
por unas cuantas imágenes que la resolana
dejó como semilla
De un pasado futuro hoy
amarillo trigal
de enredadas esperanzas,
corazón cuajado
que retumba, y retumba
en el horizonte del acordeón
y en el violín de lata
.
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.
Sábado inquieto de ecos y perfumes
caracoles de los bailes, cumbia
La vida sentada en la vereda
dejándose pasar con dulzura
Tardes grises y helados dedos
La liña que solo picó añoranzas
de un tiempo no nacido
sobre la calle recién regada
Barranca a pique en el invierno,
enganchadero profundo
de vidas y vidas que se preguntan
¿será una raya?
¿Será el verano que trae creciente?
¿Serán mis sábalos los que saltan bajo la luna?
Linterneados capinchos amigos
nos buscamos unos a otros, los jilgueritos
afónicos de cantar al santo patrono
que nos da tanto, tanto…
tanto que por la noche
parece solamente un capricho
de la marejada.
Allá en el vericueto de los Tres Pozos
la laguna ancha recuerda
que nos vio chiquitos pasar
y hoy nos grita volver
A regar la tierra resquebrajada
por la sequía que abrió
las heridas de mi río.
Herida la arena de correntada
ausente la madre…
.
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.
Aguas que se llevan el tiempo y el gusto
de haber estrechado unas manos
suaves y amorosas como un remanso
que Pedro bendijo al gritar
Un sapukay con eco en la barranca.
Sol destripado por la tardecita
olor a fogón,
gurisita en contraluz,
risas en el zanjón,
cabellera en el arroyo,
El chajá y las garzas moras
pasando sin ser vistos,
sin chistar,
al fin de todo.

“…Confieso que ya no sé más dónde empieza la palabra cine y dónde termina la palabra vida, tampoco sé más dónde termina la palabra poesía y dónde empieza la palabra revolución. El arte transforma la cosa en otra cosa, la metáfora viva es la revolución…”

Fernando Birri


0041_birri_fernando_tiredie_01El Cine como Único Documento de Identidad

“Nunca voy olvidar el impacto extraordinario que tuvo en mi vida, cuando en el ‘58 o ‘59, vi por primera vez el Tire Dié , creo que fue una de las películas que me marcaron. Fue extraordinario el impacto: Fernando Birri con su escuela documental de Santa Fe”.

Declaraciones de Fernando Solanas, mayo de 2003.

Introducción

El niño corre agitadamente al costado del tren. Todo su rostro tiembla mientras el flequillo rubio golpea su frente. Prosigue su marcha estirando los brazos en dirección de las ventanillas. Por su vestimenta y su rostro que parece sucio, además de transpirado, podemos intuir que seguramente es pobre. Las cabezas curiosas de los pasajeros se asoman por las ventanas del tren que cruza el puente, casi a paso de niño. A paso de niño que corre.
A ese hombrecito desconocido, el movimiento frenético de la carrera urgente, le hace perder el equilibrio cuando, luego de extender el brazo y abrir su mano consigue tomar las monedas que le tiran desde el tren que se apresta a dejar atrás el puente. TIRE DIÉ TIRE, TIRE DIÉ TIRE, repite la triste letanía de los chicos.
Aún separada del cuerpo madre de la película a la que pertenece, el poder expresivo y emocional de la imagen sigue siendo elocuente; y cuando se comprende de qué se trata, cuando se vislumbra el mundo que se esconde detrás de ella, se vuelve desgarradora e inolvidable.
Aparece también en una de las imágenes ajenas que -incorporadas a La Hora de los Hornos- le sirven a Fernando “Pino” Solanas para homenajear y señalar su ascendencia estética y moral.
La conmoción emocional y la revelación artística que produce es irreproducible en palabras; es pues, revelar el misterio de esa imagen que retrata la condena de esos niños a una miseria casi infranqueable, el motivo de esta nota.

Un sentido distinto del cine

Tire Dié fue realizada entre los años 1956 y 1958, entre las cuatro y cinco de la tarde, por un equipo de alumnos de la Escuela de Cine de la Universidad del Litoral, organizado y dirigido por el cineasta Fernando Birri.
Birri nació en 1925, en Santa Fe; entre 1950 y 1953 cursó estudios en el Centro Sperimentale de Cinematografìa de Roma, es decir en el corazón mismo de la escuela neorrealista, donde se enseñaba a sentir el cine como documento de una época, como recreación fidedigna de una circunstancia histórica y social.
birri_fernando01“La ternura que nos acercaban los filmes italianos, documentando humildemente lo cotidiano, fotografiando a los hombres y a los días de los hombres”. Eso, dice Birri, es lo que fue a buscar cuando partió para Italia.
De regreso en el país en 1956, con la consigna y la necesidad interior de crear “un cine realista, nacional y popular y crítico”, Birri fundó el Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral. La progresiva y rápida ampliación de las actividades del Instituto, convertido en un verdadero taller-escuela, lo transformó en el epicentro de lo que algunos llamaron “la escuela documental del Litoral” cuya influencia se marcó fuertemente en el campo del cortometraje y en algunos largometrajes, tanto nacionales como latinoamericanos de los años sesenta.
Entre los mediometrajes producidos el más célebre es Tire Dié, de Fernando Birri, testimonio de las contradicciones de la sociedad argentina de mitad del siglo XX.
Tire Dié se inicia con un conjunto de imágenes panorámicas de la imponente y pujante ciudad de Santa Fe de los años cincuenta, sobre las que se escucha la voz en off de un locutor que desgrana una lista de item que pintan en números y estadísticas el poderío industrial, económico y demográfico de la ciudad, a la sombra de la cual se levanta la pobre barriada del Tire Dié .
La expresión “tire dié” pertenece a la jerga de los pobladores del barrio y sobre todo de los niños; “tire dié guitas”, frase con la cual intimaban a los pasajeros de los trenes que cruzaban el puente que sale de la capital santafesina para cruzar el río Salado, a que les tiraran unas pocas monedas como limosna.
Tras las imágenes y los números de la estadística, la cámara y el relato nos internan en una villa miseria, apostada en los bajos del puente. Entonces la otra realidad es puesta en pantalla, y a las cifras del crecimiento desmedido y espectacular de la ciudad industrializada, le siguen la muestra de la vida ruinosa de los marginados de ese sistema económico, del que se enorgullece el relato de la prosperidad que prologa el film.
Sobre la imagen de niños harapientos y sucios, pero llenos de una inconsciente alegría, escuchamos las voces en off de Francisco Petrone y de una muy joven María Rosa Gallo recitando las respuestas que esos chicos y también sus padres han respondido para completar ese cuadro desolador de la pobreza en los márgenes de la gran urbe santafesina. La intervención de los dos actores se debió a que el sonido original de los testimonios era muy malo, al haber sido tomado en directo.
En esta segunda secuencia, se menciona la importancia de la actividad del “tire dié”, y como afirman algunas madres, muchos hogares vivían de las monedas conseguidas por sus hijos en esas agotadoras corridas a la vera del tren en movimiento.

Decir cine, decir contra-información

0041_birri_fernando_tiredie_02Tire Dié se presenta como “la primera encuesta social filmada”. Estamos habituados al concepto de encuesta como sondeo de opinión, como búsqueda de un perfil estadístico que nos permita saber qué piensa un determinado grupo social sobre un tema específico o sobre algún asunto particular. En definitiva, encuesta significa pesquisa, indagación, investigación y en este caso, la exigencia de recoger la mayor cantidad de información pertinente sobre el modo de supervivencia de los habitantes de las barriadas pobres ubicadas en las márgenes de la ciudad de Santa Fe.
Surge así también una primera definición de la función social del cine, concebido como medio de comunicación masivo: informar y difundir la serie de datos que son obviados y olvidados por las encuestas y los informes oficiales, como el que abre la película y que exhibe en su detallada pero incompleta nómina, solo los indicadores que valen la pena mencionar y que enorgullecen a esa comunidad.
Pero los datos de la pobreza no existen, no se difunden. En este sentido, la labor de este film no es puramente informativa, sino contra-informativa, poniendo en evidencia los aspectos más inhumanos y denigrantes que una sociedad bienpensante preferiría olvidar.
El cine para Birri debe denunciar la verdad negada, mostrando lo que nadie quiere ver y lo que nadie se atreve a mostrar. De allí es que podemos afirmar que el film posee una voluntad estética y política casi inédita hasta ese momento en el cine argentino: mostrar y documentar la pobreza.
El significado de la idea de “encuesta” que el documental propone, recién lo descubrimos sobre el final, al ver las imágenes de los rostros, de las actitudes y los comentarios de los pasajeros que se asoman a las ventanillas, para participar del ritual diario del “tire dié”.
Esos planos nos muestran la respuesta anímica, real y concreta de esas personas al ser enfrentadas imprevistamente a la cuestión de la mendicidad infantil. Es como si se preguntara qué opina o qué le parece el “tire dié” y el modo de supervivencia que esa pobreza genera. En lugar de guardar las respuestas en un registro escrito, se atesoran bajo la forma de imágenes sinceras y directas.
Es la herencia del neorrealismo, escuela estética dentro de la cual, como dijimos, Birri forjó su inicial punto de vista sobre la relación que el cine debería mantener con el contexto social dentro del cual se desarrolla.
Este mediometraje del director santafesino muestra su filiación neorrealista en tanto cumple con la tarea que le cupo al movimiento italiano de los años ‘40 como negación del cine fascista impulsado por el régimen de Benito Mussollini; el llamado “cine de teléfonos blancos” en honor a sus historias irreales, con personajes de clase alta, viviendo en una sociedad en la que no existen pobres y donde todo es lujo y placer.
Al igual que nuestra Tire Dié, los grandes filmes neorrealistas descubrían el rostro de un país que hasta ese momento nadie se había atrevido a mostrar.
En este sentido, este retrato descarnado de la pobreza funciona dentro de la dinámica de las tendencias cinematográficas también como contra-informativa, polemizando con otras posiciones artísticas que desfiguran la representación de la vida social, ocultando ciertas facetas de ese organismo complejo y contradictorio, para ofrecer una reconstrucción falaz de la realidad.

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Quién es Fernando Birri:
Nace en Santa Fe, Argentina el 13 de marzo de 1925. Director de cine y teórico. Antes de vincularseal cine, incursiona en el campo del teatro y la poesía. De 1950 a 1953 cursa estudios en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma, Italia.

En 1956 funda y dirige el Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral. Así surge la Escuela Documental de Santa Fe y una manera diferente de testimoniar la realidad del país. Allí realiza una de las obras más destacadas del cine latinoamericano de todos los tiempos, Tire Die un documental que denuncia las ominosas condiciones de vida de un barrio marginal en la ciudad de Santa Fe, Argentina. Después continúa la búsqueda de un lenguaje que exprese con personalidad propia y calidad artística la verdadera historia y contradicciones de América Latina.

En 1982, funda el Laboratorio de Poéticas Cinematográficas del Departamento de Cine de la Universidad de Los Andes, en Venezuela. En 1984 lo eligen Miembro de Honor del Comité de Cineastas de América Latina. Fue fundador de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano y Miembro de su Consejo Superior, además de fundador y director de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños en La Habana (1986-1991).

Recibe en 1986 el Premio Coral de Honor en el VIII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, La Habana. La renovación permanente de temas, técnicas y estilos marcan la obra de este notable realizador. Sus filmes más importantes son Tire dié (1956), Los inundados (1961), La Pampa gringa (1963) y la experimental Org (1978). Desde 1964 vivió en Roma, con posteriores y largas estancias en Cuba, México, Venezuela y Brasil.

Fuente: www.avizora.com

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Tire Dié

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