
“Tu Foto”
Divertidísimo modismo para referirse al tercero en cuestión. “¡Ahí te anda buscando tu foto!” O sea; el que tiene alguna relación con vos. Tantas veces aplicada al indeseado, porque supone que uno ya anduvo hablando de aquel. La región ha hecho fermentar varias acepciones del dialecto local. Me vienen varias a la memoria, como aquella de hablar negando, es decir, a la inversa: “… biéeen liiinda tu noviaaa…” O esa que, supongo que ya se está perdiendo, porque refería al antiguo vidriero del pueblo: “¡salí de adelante…! qué ¿Sos hijo de Curleto?“
En el modo de hablar de cualquier pueblo hay voces que nos permiten
reconocernos. Cuando hacemos tierra en un lugar enseguida se manifiestan. Aparecen. Porque viven en el aire de la cultura oral. Están flotando en la atmósfera del sitio. Cuando conectamos con la raíz. Cuando oímos su viento.
La forma más pura de la voz de un pueblo es su poesía. Porque el ritmo y la sonoridad de las palabras se combinan en una emoción.
Su origen es la plegaria. La oración. Espontánea.
Originalmente la poesía existía únicamente en el conjuro. Y todo conjuro era poético.
Existía perfecta unidad entre naturaleza y espíritu, por decirlo de algún modo.
..
Cúmplase así mi destino
después de cruzar errante
loco caballero andante
los más inciertos caminos,
sintiendo todos los trinos
con mi tumba en la barranca,
cajón de madera blanca
de timbó sanjavierino
y en tardes ensangrentadas
Sanjavielito y Verón
rezándome una oración
en sus blandas marejadas. .
Julio Migno

Es la sangre de nuestra identidad oral. Esta es una palabra loca, identidad. Suena a DNI. Y eso suena a ser detenido. A veces la carga generacional de algunas palabras hacen que no nos dé ganas de hablar de eso. Con que nos reconozcamos alcanza. O sea, saber que esa poesía es nuestra. Ese paisaje, aunque cada vez más “jodido”, es nuestro también. Que “tu foto” es mi mejor amigo y que no importa si podemos explicar ¡¿QUÉ??!!
Y saber también que un día tendremos nuestra tumba en la barranca y a lo lejos el más dulce recuerdo de esta vida; una ofrenda a la vida misma…
Los Retratos
Para qué dije todo esto. Bueno, siempre es mejor empezar a hablar como si todo el mundo ya supiese de qué se trata. Primero porque no podemos menospreciar la
intuición de nadie. Pero fundamentalmente porque ya todos lo sabemos; los Retratos.
Los retratos no son solamente pinturas que buscan reproducir a alguien, o fotografías que tomamos una mañana. Los retratos son maneras de conocernos a nosotros mismos. De “recordarnos”, y notar nuestra propia presencia.
Políticamente muchas veces vivimos en la postergación y el olvido. Humanamente a veces también. Culturalmente ni hablemos. Resulta natural, aparentemente, porque al menos en esta época la humanidad ha tendido hacia el egoísmo. Y no es que
podamos solo juzgar. Existen grandes asesinos, grandes déspotas, poderosos países imperialistas, policías, maestros y pescadores cuatreros; tendencias históricas y culturales. Lo único que han desarrollado en común es la voluntad de sacar cuantiosas ventajas de su prójimo. De algún modo, comparándose uno con otro, sintiéndose eternamente insatisfechos con su realidad. Carentes, en concreto. Insaciables.
Todo arraigo es amoroso y expansivo. Porque un hombre con los pies bien puestos en la tierra abre su corazón. Toma lo que necesita y comprende que su realidad es moverse en libertad.
Por eso cuando decimos “Los Retratos”, decimos también que un retrato puede ser cualquier cosa que ayude a reconocernos, a profundizar nuestra relación con la tierra, a abrir el corazón. A levantar la vista hacia los otros.
La poesía de Julio Migno es un retrato maravilloso. Lleno de fraternidad con el espíritu de la costa. De una Magia mayúscula, de conjuros verdaderos.
Pero hay también retratos oscuros y oportunistas, que sacan a la luz lo que más tememos de nosotros. Lo que más odiamos que nos digan. Nuestros puntos débiles. También de esos retratos hay que sacar provecho. Hay que saber mirarse en la oscuridad para aprender a crecer.

Como cuando los medios nacionales se acuerdan de nosotros. Y nos tachan con su mirada soberbia. Incluso ahí.
Reconocerse es una tarea dura. No todo lo que vamos a ver es maravilloso y digno de “publicarse”. Reconocerse es también reconocer. Reconocer que metimos la pata muchas veces, y que no por eso estamos menos íntegros. Porque todo viaje a las entrañas de una comunidad trae recompensas de salud. De Armonía.
…
Soy de tus islas un timbó cualquiera,
y en tus zanjones, curupí a los vientos;
sauce embrujado de cualquier barranca,
y un llanto colorado entre tus ceibos,
y soy, por una herencia de la suerte,
con mi lanza en la voz, sanjavielero. ..
¡Muchas gracias, patrona doña vida,
que me has hecho zorzal. Estoy contento! ..
Julio Migno
Fotografías
En este caso los retratos son fotografías. Fotografías que fueron saliendo por allí. Acompañándome en mis tardes de mates dulces. Mañanas desveladas por el verano. Fotografías que anduve cargando por el continente, para que finalmente encuentren su lugar. Fotografías que, una a una, me hicieron emprender viajes a San Javier. Me hicieron escuchar las voces de Golondrina.
Mi matecito se hizo amargo en la lejanía, exiliado de el exilio con solo verlas.
Son suaves algunas, y todas tienen historia. Historias que prefiero ilustrar con poesía. Porque las historias y los retratos tienen más perfumes en el anónimo de un sueño.

Son agresivas o emotivas otras. Como aquella de un niño que vino a venderme su revolver una tarde. O la borrachera de don Corrientes que se retrató con los ojos más tristes que recuerde.
Si; poesías, fragmentos, prosas han de servir para ilustrar esta serie.
Y esta vez espero tener comentarios, nos vemos pronto.
…
A la noche la hizo dios
para que el hombre la gane
transitando por un sueño
como si fuera una calle.Platicar con un amigo
oír un canto en el aire
ver el amor enredado
en la niebla de los parquesO adivinar un poema
que nunca lo escribió nadie
a la noche la hizo dios
para que el hombre la ganeLa noche tiene un secreto
y mi corazón lo sabe
por mas que quiera ocultarlo
con terciopelos del aireMe lo contó una guitarra,
hondo jahuel de saudades
lo aprendí en esas historias
que cuentan los trashumantesLo leí en el rojo vino
que en las madrugadas arde
lo vi brillar pecho adentro
destilando soledadesLa noche tiene un secreto
y mi corazón lo sabe
a la noche la hizo dios
para que el hombre la gane(A la Noche la Hizo Dios – A. Yupanqui)




Tus palabras vuelan en el aire como si fueran golondrinas. No dice más una palabra que una imagen; una detrás de la otra son poesía y se vuelven unidad. Me gusta la cotidianidad que retratas. En una cita: “Chejov escribía sobre gente corriente que llevaba una vida común: “La gente no viaja al Polo Norte para caerse de los icebergs-escribía en una carta-. Va a la oficina, pelea con su esposa y toma sopa de col”. Ahí está lo que hace hermosa la existencia: la cotidianidad de nuestras vidas, las cosas simples que compartimos con la gente.
Facu, tus fotos son hermosas por la honestidad de la gente que retratas, y por los ojos del fotógrafo que buscan reconocerse en su mirada.
¡Gracias China Querida!
Hermosa entrega, Facundo.
Tus retratos dicen el tiempo, y nos lo entregan. Es el tiempo nuestro, como bien decís, el tiempo de reconocernos.
Un abrazo