por Gabriel Balbuena . La noche lo transformaba. Lo bendecía. Él no pretendía ni extrañaba, no le molestaban sus pelos sucios sobre la fría placa de cemento de la garita. Y nada más le importaba que saciar su hambre y sueño. Nada importaría al día siguiente, pensaba. La noche se acercaba aceleradamente, al ritmo que [...]
Archivos de la categoría ‘Gabriel Balbuena’
Candecho
Publicado en Arte, Costera, Cuento, Cultura, Ficción, Gabriel Balbuena, Golondrina, Literatura, Litoral, Río San Javier, San Javier, San Javier Santa Fe, Santa Fe, etiquetado Cuento, Cultura, Ficción, Gabriel Balbuena, Golondrina, Literatura, Litoral, Río San Javier, San Javier, San Javier Santa Fe, Santa Fe el 4 abril 2010 | 7 Comentarios »
La soledad del campeón: fantasía y realidad
Publicado en Añoranza, Arte, Box, Caique Producciones, Carlos Monzón, Cine, cine independiente, Cortometraje, Cuento, Cultura, Ficción, Gabriel Balbuena, Hugo Ríos, La Soledad del Campeón, Literatura, Litoral, Martín Ríos, Poesía, San Javier, San Javier Santa Fe, Santa Fe, Uncategorized, etiquetado Añoranza, Carlos Monzón, Cine, Cortometraje, Cuento, Cultura, Gabriel Balbuena, Hugo Ríos, Literatura, Litoral, Monzón, San Javier, San Javier Santa Fe el 29 noviembre 2009 | Deja un Comentario »
Por Gabriel Balbuena Entrevista de archivo al Dr. Hugo Ríos, en Golondrina Hugo Ríos es médico y escritor. Para muchos sólo Doctor Ríos. Hace literatura folclórica con los relatos de la costa, nacido y criado en San Javier, tierra que menciona permanentemente junto con sus mitos y leyendas. Él ha recopilado y seleccionado relatos para [...]
Un Cuento
Publicado en Añoranza, Arte, Costera, Cuento, Ficción, Fotografías, Gabriel Balbuena, Literatura, Litoral, Nostalgia, Río San Javier, San Javier, San Javier Santa Fe, Santa Fe, etiquetado Cuento, Cultura, Fotografías, Gabriel Balbuena, Literatura, Litoral, Nostalgia, San Javier, San Javier Santa Fe, Santa Fe el 4 octubre 2009 | 3 Comentarios »
Por Gabriel Balbuena -Servime otra, por favor-, recitaba el viejo que acodado al mostrador, hacia tres horas que estaba ahí. Desprolijo, cabello enredado, barba mal afeitada y las manos negras con las uñas teñidas de carbón. Si intentáramos adivinar su edad, ninguno se le acercaría siquiera al numero de años que había dejado atrás desde [...]

